martes, 30 de noviembre de 2010

La habitación de a lado

Mis manos escurren por tus caderas.
Haciendo, música con caricias en tu piel.

Mis muslos se deslizan sobre tu mundo.
Humedeciendo con suave brisa los caminos.

Mis ojos se detienen inertes y cansados en tus ojos.
Desbordando, de ellos ríos por la alegría de amarnos.

Mis labios detienen tu aliento.
Susurrando, un secreto a voces: Aquél sentimiento más antiguo al amor.

Mi cabello juega en tus manos.
Creando, un pantano por doquier.

Mis senos rozan tu pecho.
Provocando, la furia de los Dioses al unirnos.

Hacemos de las sábanas y la habitación nuestros cómplices;
Y de la noche, las estrellas y el conejo de la luna nuestros testigos,
nuestros doctores, nuestros artistas, nuestros psiquiatras, nuestros magos.
Aprendices de éstos latidos, de ésto que no muere, que no tiene fin.

Esto que se vive en una habitación , entre sábanas; entre carne y barro,
entre dos cuerpos y un alma.


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